jueves, 1 de julio de 2010

EGO


Voy a transcribir un texto de Eckhart Tolle que explica mucho mejor que yo la idea del ego como enfermedad patológica.

El ego, en su naturaleza esencial, es patológico, usando la definición de ego en su más sentido amplio que significa disfunción y sufrimiento.

Muchos trastornos mentales consisten en las mismas manifestaciones del ego que se dan en una persona normal, pero que se han hecho tan acusadas que su naturaleza patológica resulta evidente para todos, excepto para el paciente.
Por ejemplo, muchas personas normales dicen de vez en cuando cierto tipo de mentiras con el fin de parecer más importantes, más especiales, y realzar su imagen en la mente de los demás: a quien conocen, cuales son sus méritos, capacidades y posesiones, y cualquier otra cosa que el ego utilice para identificarse con ella. Pero algunas personas, impulsadas por la sensación de insuficiencia del ego y por su necesidad de tener <>, mienten habitual y compulsivamente. La mayor parte de lo que dicen sobre ellos y su historia es una completa fantasía, una construcción ficticia que el ego ha diseñado para sentirse más grande, más especial. A veces, su grandiosa e inflada imagen de sí mismos puede engañar a otros, pero no suele ser por mucho tiempo. A partir de cierto momento, casi todos la reconocen rápidamente como una completa ficción.

La enfermedad mental que se llama esquizofrenia paranoica o paranoia a secas, es básicamente una forma exagerada del ego


Según el Ho'oponopono la mente es perfecta tal y como es, lo que no es perfecto son las memorias que guarda nuestra mente y que nos inducen a equivocarnos, por algo Ho'oponopono significa "corregir un error", de esta manera se resuelve la controversia de si el ego es la parte menos divina del ser humano, si es el error congénito o el demonio contra el que tenemos que luchar, pues todas estas opiniones no ayudan mucho a sentirnos a imagen y semejanza de un dios creador.
Sin embargo si nuestra idea es como la del ho'oponopono y consideramos que la mente también es perfecta y que solo nos equivocamos por la cantidad de memoria genética que arrastramos, podremos amar a la totalidad del ser humano como perfección divina aunque todavía no nos hayamos liberado de nuestras memorias, errores o ego, como tú, amado lector prefieras llamarlo.

Así, confío que con este camino que he iniciado llamado Ho'oponopono llegue el día de la disolución del ego, de la liberación de mis memorias y del resurgir de mi verdadero ser.


Gracias por todo, os amo, me amo. ¡Aloha!

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